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Adiós, el caballo que le ganó a la muerte


La hípica no es color de rosas todo el tiempo, negarlo sería una mentira. De vez en cuando nos enteramos de historias de ejemplares de carreras que lo dieron todo en la pista y de un día para otro terminan abandonados o vendidos a lugares donde encuentran un trágico final. Un destino parecido podría haber vivido “Adiós”, un luchador y agradecido macho colorado de cinco años, criado en el Haras Don Alberto y que siempre ha defendido los colores del Stud La Bertita, del corral 42 de Carlos Vásquez en Viña del Mar.


El finasangre, que en un tiempo llegó a costar la insólita cifra de $200.000 mil pesos para que terminará en el matadero, ha realizado toda su campaña en el Valparaíso Sporting, hipódromo donde ha alcanzado seis triunfos en 66 presentaciones. Sin ir más lejos, el pasado miércoles se dio el lujo de ganar por primera vez en los 1.300 metros de la arena viñamarina, pagando la exorbitante cifra de $36.50.


Adiós tiene una historia de pena y alegría. En plena época de la pandemia del COVID-19, nuestra hípica estaba en su punto más crítico: sin competencias y con varias incertidumbres sobre el futuro de la actividad; no había bolsillo que resistiera tantos meses sin correr.


Algunos ejemplares no estaban bien y tenían un difícil futuro por delante. Uno de esos caballos era “Adiós”, quien gracias a Boris y Diego Toledo, pudieron darle una nueva oportunidad al -por ese entonces- potrillo viñamarino. Según nos relató “Dieguito”, su primer encuentro con el equino fue un día mientras caminaba por los corrales, donde vio unas pesebreras las cuales estaban destinadas para los caballos de “para” o desahuciados.


“En una de las andanzas veo un potrillo que me relincha porque quería agua. Estaba flaco a más no poder, opaco y apagado, y con las paredes llenas de diarrea. Le pregunté a mi papá sobre ese caballo, me respondió que el doctor lo dio de baja después de seis meses de tratamiento contra la diarrea y que tenía mal pronóstico de vida”, indicó el cuidador.


“Adiós” presentaba un tipo de diarrea nerviosa, una que habitualmente se da en el Valparaíso Sporting. Por lo mismo, el trabajo tenía que ser meticuloso y lleno de profesionalismo para calmar al animal y darle una nueva chance de vida.


Pese a las dudas iniciales por parte de su padre, finalmente la dupla Toledo se decidió a darle una nueva oportunidad al hijo de Seeking The Dia, realizando un silencioso pero espectacular trabajo de recuperación al animal. “El amor por los caballos no se mide por la calidad y ahí lo supimos. Le pusimos empeño con él durante toda la pandemia; ayudaba a mi papá a hacerle la cama, quien me decía siempre: ‘Si está húmeda el caballo se va a soltar más’. Fui aprendiendo un montón de cosas gracias al cuidado de este ejemplar”, agregó Diego.


En esa misma línea, el cuidador de finasangres dijo que “había que enseñarle al caballo lo que realmente era. Mi papá lo llevaba al cercado que está al lado del corral de Nelson Espina todos los días para que tomara sol y tuviera vitamina D. Lo nutrimos de elementos importantes: infusiones de mático, corteza de sauce, cáscara de nuez y maqui. Si supieran todo lo que trabajamos en ese caballo, a veces me quedaba con él hasta pasado las 19 horas en el corral solo para verlo mejor”.


“Adiós” demostró que los animales siempre agradecerán todas las muestras de cariño, cuidado y amor que le dan. A sus cinco años, le ha dado más de 18 millones en premios al corral de Carlos Vásquez, agregando que cuenta con la increíble cifra de 19 segundos lugares, demostrando que es un noble finasangre que no olvida a quienes lo ayudaron cuando todo parecía estar perdido.


Felicidades a todo su equipo, esa es la hípica que amamos ver.-


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