Irish Boy, una historia de amor y esperanza

El hermano de El Milagrito debutó a lo grande en el clásico Carlos Álvarez Condarco, teniendo la primera opción de ganar la Triple Corona Local del Sporting.

La jornada del pasado Derby Day fue una de las más polémicas y desastrosas que ha tenido el Valparaíso Sporting en toda su historia, aunque algunos digan lo contrario. Sin embargo, no permitiremos que está linda fiesta sea recordada por el show de algunos personajes en la pista de carrera o la paupérrima labor de la junta de comisarios en el Máximo Desafío.


El evento contó con la disputa de uno de los clásicos más atractivos del verano: el Carlos Álvarez Condarco. Fue la instancia donde vimos correr por primera vez a un selecto grupo de ejemplares que buscaban consagrarse en el día más importante de la hípica nacional.


De la alta nómina de inscritos, solo 16 pudieron estar presente en la pista de carreras, siendo uno el que logró obtener la victoria en los siempre exigentes 1.000 metros del césped viñamarino. Hablamos de Irish Boy, un hermoso Macho Mulato hijo de Irish Brother y Last Quillo, quien salió a la pista con los colores del Stud Tarantino y que según su preparador, Carlos Raby, ganó “como los caballos buenos”. Esta es su historia.

¿Cómo se gestó esta historia tan linda con el ejemplar?


“Irish Boy es para mí un caballazo y tiene una historia bien particular. Nosotros (su equipo de trabajo) fuimos un día al Haras Santa Isabel de la señora María Isabel Lyon, donde me gustaron dos caballos en particular. Ambas eran hijos de yeguas de nosotros, quienes vivían allá. Había un potrillo en el lote que se veía que era muy bonito, muy imponente y justo resulta ser el propio hermano de “El Milagrito”, ejemplar que siempre quisimos comprar pero que al final quedó en manos del propio Haras Santa Isabel. Cuando vimos al hermano de “El Milagrito” dijimos: ‘este caballo se va a salir del presupuesto que teníamos’. A pesar de eso, lo fuimos a ver de nuevo cuando estaban encerrados y listos para el remate. Lo visité con mi papá y el caballo me gustó mucho más. Le dije a mi papá: ‘Pucha, este es el caballo, pero yo creo que nos va a costar mucha plata’. El remate era el día jueves, fuimos el día anterior al Haras y justo estaba Fernando Zañartu (quien realizaba el remate), porque le fueron a sacar radiografía a los caballos y nos dicen que el ejemplar -que en ese tiempo no tenía nombre-, el hijo del Last Quillo tenía una fractura en una pata. Entonces, pensé: ‘Ya jodimos’. Sin embargo, lo fuimos a ver otra vez y el caballo para mí era de todo mi gusto. Al final me comunique con mi veterinario, hice unas averiguaciones y me dicen que es difícil que salga de esa lesión. A pesar de eso, yo pregunté: ‘Oye ¿este caballo ha cojeado alguna vez?’. Me dijeron que no, no sabían cómo le pasó, a lo mejor el patio; con eso yo pensé: ‘Listo, ese es el caballo’.

El profesional reveló que en el camino para la casa "empezamos a llamar a un par de socios para comprarlo. Primero a Benjamín Smith, obviamente pensamos que a él le gustaría comprar el caballo por ser hermano de “El Milagrito”. Él le dijo a mi papá: “Sabe que don Carlos, yo estoy criando caballos no tengo ganas de comprar porque tengo muchos, pero me voy a meter en él porque si sale malo me va a doler, pero si sale bueno me va a doler mucho más”. Listo, ya teníamos un socio. Luego, contactamos a Renzo Caprile, quien también se unió a la aventura. Finalmente, llamamos a Cristian Rojas y entró también”.


Tras reunir a los socios, Carlos nos relató cómo continuó la historia: “Vamos a comprar el caballo y teníamos que ver hasta cuánta plata podíamos gastar. Sabíamos que tenía una fractura en una pata, pero decidimos gastar hasta 7 millones de pesos, que era harta plata con el certificado. Yo creo que ese ejemplar sin el certificado era de 15 millones de pesos, sobre la media de Haras Santa Isabel; cuento corto, llega el remate y $4,600,000 nos costó Irish Boy, harto menor del valor que teníamos pensado y compramos el caballo”.


La personalidad de Irish Boy


Carlos Raby relató que Irish Boy “siempre ha sido un caballo bien dócil. Notaba que tenía un poco de todo; era tranquilo, pero en la cancha era un super galopador. Le gustaba lo que hacía, es bien entusiasta. Siempre ha sido muy manso. De repente los caballos cambian mucho, pero algo me decía que este podía andar bien. Irish Boy empezó su proceso de amansa super bien. Yo notaba que era un ejemplar que no se desgastaba en tonterías; cuando él caminaba podía pasar un camión por el lado y no se movía. Siempre manso, es muy bueno para comer y tiene una particularidad: siempre pasa acostado y descansando. Él se comía su comida y se echaba. La verdad que tiene mucha clase el caballo y tiene cosas muy buenas.


El preparador explicó que “yo sabía que los caballos de este potro son bien delicados. “Irish Brother” tiene caballos bien buenos pero delicados, son caballos muy temperamentales. Por ejemplo, su hermano “El milagrito”, tuvo una lesión, yo creo que se rompía solo porque eran tantas sus ganas de correr. Así que siempre con ese conocimiento ponía un poquito el freno de mano y lo trabajamos ‘suavecito’ y galopando con mucho cuidado. Sin embargo, él siempre quería un poco más, fuimos entrenándolo y me di cuenta que era un caballo que tenía muy buena cabeza. Tenía particularidades, se fue poniendo cada vez más lindo el caballo y fuerte. Yo siempre dije: ‘este caballo lo encuentro un poco verde, a lo mejor puede ser para el segundo semestre’. Y me sorprendió, empezó a hacer las cosas bien y así nos fue diciendo que estaba listo para correr; llegó un momento en que ya estaba hecho un demonio y dije ya: ‘tiene que correr’. Yo creía que Irish Boy era bueno; el galopador me decía que estaba bien, así que dos semanas antes conversé con el secretario del jinete Jorge González y le digo: ‘Ariel tengo un caballo para correr el día del Derby y me dijo te las creo todas. Jorge no lo montó nunca; yo sabía que Irish era dócil y que a lo mejor no tenía tanta necesidad de que el jinete lo conociera. Yo creía que mi caballo estaba listo para correr y no quería exigir más, no quería exponerlo, entonces preferí que no lo trabajara, porque ya estaba bien para la carrera. Llegó el día de la carrera y demostró que es un caballo corajudo, uno bueno. Se le dio una carrera complicada, salto un poco mal, venía un poco atrás pero él después hizo todo fácil. Yo creo que es un caballo bien valiente, pudo hacer una carrera buena, limpia y ganó a lo campeón”.


¿Crees que tienes un futuro crack?


“Ojalá, a veces pienso que me haya tocado un caballo tan bueno es un regalo y a lo mejor puede ser una vitrina muy buena para mí. Lamentablemente ese día no corrió con mi nombre, pero creo que muchos saben que la pega la hice yo; que tengo un caballo que me dice que puede ser un campeón. Siento que puede ser un ejemplar muy competitivo en su generación. Ojalá se mantenga sano y hago todo lo posible para que sea así. Él lo tiene todo: un corazón de oro, unas ganas de correr impresionante, un carácter impresionante, es muy noble, se deja querer mucho y se puede trabajar mucho con él, pero hay que tener cuidado así que estoy un poco nervioso y esperanzado”.


Raby agregó que “de repente no me creo mucho el cuento, porque es difícil tener un caballo bueno. Es difícil tener un caballo de la generación, en realidad es difícil tener un caballo que debute y gane en un clásico como el Carlos Álvarez Condarco, que al final uno tira líneas y mira un poco en retrospectiva y han ganado caballos que han sido grandes exponentes en la generación. Entonces, eso también me decía a mí que si yo ganaba esta carrera, iba tener un caballo que lo podía hacer bien a futuro. Estoy bien esperanzado con él y tengo ganas de hacerlo lo mejor posible. Solo él va a demostrar todo su potencial, yo por lo menos le tengo muchas esperanzas, a pesar que no sea un caballo con un físico extraordinario; no pesa 530 kilos, es un caballo físicamente muy bien hecho, un caballo muy correcto, muy lindo. Lo que más me gusta, es que tiene una cabeza extraordinaria y sé que es un caballo bien noble y le gusta lo que hace, que es lo principal”.

¿Qué sentiste cuando viste a Irish Boy cruzar la meta y ganar el clásico Carlos Álvarez Condarco?


“Fue un vaivén de emociones, porque el caballo los días previos me tenía un poco nervioso, pero él me daba la calma. Lo veía galopar y sentía que tenía un finasangre totalmente preparado para la carrera; lo entrené muy poco, el caballo más galopaba que trabajaba. Irish Boy llegó al clásico con tres trabajos de 800 metros y un partidor. A veces veía que los rivales tenían 6,7,8 u hasta 10 pasadas de mil metros, pero creo que cada ejemplar se entrena distinto. El día de la carrera lo veía en el paseo y pensaba: ‘chuta está más calmado que yo decía ¿qué pasa?’ Sin embargo, él me decía: ‘tranquilo, que está todo bien’. Veía un caballo que parecía actuar como si ya hubiese conocido todo esto. Yo le digo a los niños del corral: ‘Este venía con cuarto medio’. Entonces, en el transcurso de la carrera yo estaba viendo y se me pierde el caballo; miro a la pantalla y veo que viene ganando a uno y luego a otro. Yo creía que por el entusiasmo del caballo, la fuerza y el ánimo que tenía iba a salir a cortar el viento y por algo son las cosas. Lamentablemente, el caballo de Rafael Bernal que venía más adelante se accidentó y todos los que venían por dentro quedaron mal. Se les fue la carrera a varios, menos mal que el mío venía un poquito más por fuera y a la expectativa; no tuvo que pasar esos contratiempos. En un momento veo que el jinete salió y le puso las manos abajo y no se desesperó mucho así que yo dije: ‘Ya, por lo menos que llegue corriendo’, porque la carrera ya había tenido un contratiempo y de repente observo la tele y veo que viene con vuelo y empezó un griterío, una emoción, un llanto y lo veo ganar”.

Carlos, (visiblemente emocionado al momento de la entrevista), declaró que “esto fue algo súper lindo. Fue una emoción tremenda ganar un clásico por primera vez con un caballo de 2 años. Formé un atleta, el esfuerzo de todo el corral dieron sus frutos. Esa carrera yo creo que la ganamos un mes y medio antes. Irish Boy tuvo toda la clave del éxito, lo traía en su corazón y en su ímpetu de correr. El esfuerzo y el trabajo de casi 2 meses antes se vio reflejado cuando vimos que lo logramos; súper bien el caballo, se desempeñó bien, atropelló fuerte y ganó en la meta, como caballo bueno”.

¿Te gustó la conducción de Jorge González? ¿Lo tendrás como una monta fija para Irish Boy?


“Sí, totalmente. Él ya conoció al caballo, lo corrió muy bien, creo que tuvo un contratiempo en la partida, ya que Irish Boy saltó y se vino un poquito para abajo. Yo creo que quedó medio perdido, pero él ya lo conoce; sabe un poco cómo es él. No te miento, tengo una duda tremenda y que la pienso con la almohada todos los días, y es que a lo mejor el caballo si pica bien no va a correr nunca más donde corrió, Irish Boy es muy fogoso, sale y se quiere comer la cancha. A lo mejor el día que sea su próxima carrera, si pica bien y no tiene contratiempos va venir un poquito más adelante y ojalá logré ganar más fácil. Yo me pongo a pensar a futuro, porque las distancias irán aumentando y quiero tener y entrenar un caballo para correr El Derby 2023. Al final tengo que tener un caballo que sepa correr, que sea un poquito más manejable, pero creo que no nos va a dejar hacer mucho eso, pero confío en él, en su capacidad, su carácter y en su valentía”.


Carlos, ¿Cuáles son los planes para esta temporada con Irish Boy, van a seguir en Viña o irán a probar suerte en Santiago?


“Irish Boy en este momento está en el campo descansando feliz de la vida. Se lo ganó. Creo que los caballos son competidores, pero a veces los dueños olvidan que es un animal. Yo pienso que el finasangre se tiene que terminar de desarrollar mejor. Es como un segundo aire que tienen, después de estar seis meses encerrado en una pesebrera. Irish Boy es muy fogoso para galopar en la mañana, entonces tenerlo dando vueltas durante 3 meses no era bueno para él, así que preferí llevarlo al campo. Benjamín (su socio), aceptó llevarlo a su campo, una decisión compartida por todos los propietarios del ejemplar. Hoy, nuestro caballo está contento y disfrutando de sus vacaciones. El futuro de él está en el Sporting, como buenos viñamarinos queremos correr la Triple Corona de 2 años y después de eso ojalá buscar una clasificación para El Derby. Estamos pensando en correr el Máximo Desafío, es nuestra mayor meta. A lo mejor algunos me van a decir que estoy hablando locuras, pero de los valientes se cuentan historias, y después de eso no tengo muchas ganas de cambiarlo de superficie, así que por el momento nos quedamos con el Sporting”.

¿Entonces lo ideal para Irish Boy es el pasto cierto?


“Sí, aunque yo creo que en la arena también lo hace excelente, pero más que nada porque su hermano corría arena y los hijos Irish Brother también son parejos en las dos superficies. Yo me voy a quedar en el pasto, después de la Triple Corona si quieren me hacen otra entrevista y conversamos; tenemos que ver cómo anda en mayores distancias y con otros competidores”.


Si hablamos de soñar en grande ¿te ves ganando El Derby o algún Grupo I?


“Recién estoy partiendo, pero esa es mi idea. Queremos competir en las mejores carreras, tener el caballo ganador de grupo como creo que todos los profesionales o preparadores buscan, pero siento que es un regalo tremendo haber tenido un caballo así desde el principio. Recién tiene una carrera y es ganador clásico, para mí es un regalo, el resto que sea lo que Dios quiera y feliz por los propietarios, por mi papá que le ha invertido tanto tiempo y ganas a esto y puede ser un ánimo o un nuevo aire para él. Por Benjamín, que está partiendo en esto y que también está feliz. Finalmente, para Renzo y Cristian que ojalá lo vieran rendir a concho y disfrutemos así como ganamos ese día”.


Si pudieras describir lo que te hace sentir Irish Boy en una palabra, ¿Cuál sería?


Ilusión. Sí, me ilusiona mucho y me llena de orgullo por todo el tema que conlleva que es del Haras Santa Isabel, que lo crearon mis antepasados. Así que feliz por la señora María Isabel Lyon, que lo fue a ver al campo y estaba feliz. Benjamín la llevó y le fue a dejar sus zanahorias. Tal vez puede ser el último campeón criado en el Haras. Voy hacer todo lo posible para crearlo y para entregarle un broche de oro a la historia del Haras Santa Isabel”.

¿Tienes más ejemplares que podamos seguir está o la próxima temporada que puedan dar una sorpresa?


“Ojala que sean todos buenos. Ahora tuvimos la suerte de tener uno excelente, pero queda mucho camino por delante. Hay un par de caballos que tengo y que empecé a preparar antes de sacar la patente. Le tengo mucha fe a unos caballos del Haras Curiche, una yegua que tiene 2 terceros que creo que todavía le falta un poquito concentrarse en lo que hace pero va a ser muy buena yegua”.


Antes de terminar la extensa y entretenida entrevista con Carlos, él no quiso perder la oportunidad de poder agradecer a todo su equipo de trabajo y a todos los que le han brindado una mano.


“Primero que todo quiero agradecer a mi equipo, a mi gente en el corral, al capataz, amansador, a los galopadores: Felipe Vargas, Omar Tapia y Nicolás Alegría. Somos un equipo bien chiquitito, pero hacen un empeño tremendo, día a día estamos todos súper comprometidos con el corral, que es lo más importante. Quiero agradecer a mi familia, a mi señora, porque todos aportan un grano de arena tremendo; están todos conmigo y me apoyan, a mi papá que comprenda a este hijo un poco medio cegado con la hípica y también a mis propietarios que me han dado una mano”.

Carlos Raby se despide de nosotros y emprende su camino rumbo al salón de propietarios del Sporting. Podemos ver a un hombre lleno de sueños y esperanzas, un preparador que lleva un enorme legado sobre su espalda. Sin embargo, estamos seguros logrará grandes cosas en la hípica nacional, porque tiene algo que es vital para estar en esta actividad: amor y locura por los caballos.


Lee la parte I de nuestra entrevista: Carlos Raby: Los sueños se hacen realidad

Fotografías: Fotooficial.cl - Valparaíso Sporting - Felipe Vargas.

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