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Luis Rodríguez, el venezolano que conquistó al hípico chileno

Por Daniela Muñoz

Edición: Ricardo Ortega

Luis Rodríguez en el Valparaíso Sporting Indice 1
Luis Rodríguez

La hípica ha estado en un constante y rutilante cambio durante los últimos 20 años en nuestro país. Desde el ingreso de grandes caballos para la reproducción, los cambios en el código de carreras, la consagración de un nuevo triplecoronado y la llegada de una gran camada de jinetes venezolanos a Chile para buscarse un lugar en el turf al fin del mundo han sido uno de los tantos movimientos que vinieron a darle un plus extra a las carreras de caballos.


Dentro de esta gran cantidad de jockeys venidos desde tierras donde se respira hípica, como Valencia, Maracaibo y Caracas, destaca el nombre de Luis Felipe Rodríguez Piñero, de 35 años, quien dejó todo atrás para jugársela por un mejor futuro para su familia y cumplir sus sueños en esta arriesgada actividad.


Luis lleva más de cinco años establecido en Chile, siempre con la idea de abrir un camino para traer a los suyos a esta larga franja de tierra. Sin embargo, sus inicios se remontan al año 2005, donde debutó en los hipódromos de Venezuela. Vamos a conocer un poco más de su historia…


¿Por qué decidiste ser jinete?


- Decidí ser jinete porque tengo familia en este mundo, mi tío era entrenador y en la familia hay dueños de caballos. Creo que es algo que se lleva en la sangre.


¿Cómo fueron tus inicios en esta actividad en Venezuela?


- Los inicios fueron simples, había una promoción, pero ya estaban corriendo los muchachos. Yo tuve un instructor personal que me lo pagó un tío y tuve que debutar con los profesionales, no me dejaron entrar en la promoción. Con el instructor aprendí mucho y como estaba más adelantado que los que ya estaban corriendo, me soltaron con los profesionales, de una vez, a los leones.


¿Cuál es la victoria que recuerdas con más cariño en tu país?


- Mi primera victoria fue la segunda carrera que corrí con un ejemplar llamado Point Winner de Daniel Ettedgui. Gané por distanciamiento, de segunda línea me sacaron para la línea número 12 más o menos. Esa fue mi primera victoria.


¿Cuántas carreras ganaste allá?


- 123 carreras, muy poco para la cantidad de tiempo que estuve ejerciendo en Venezuela. No me daban las oportunidades que me merecía, trabajaba igual que como lo hago en Chile: todos los días y las montas se las llevaban los top. Así era el movimiento allá y te dejan el chivo y el gato a ti. Con eso había que hacer milagros.


¿Y cómo es la hípica en Venezuela?


- Distinta porque Valencia hacia carreras un día a la semana que eran los jueves; Maracaibo tenía reuniones los miércoles y Caracas, que era el hipódromo central, era prácticamente como el Hipódromo Chile, ya que hacía reuniones un fin de semana sábado y domingo, pero eran 10 carreras, nada más.


Acá hacen 22 carreras, de siete días de la semana se corren seis, de hecho, caballos que te corrieron el lunes, el miércoles te vuelve a correr. Allá no se ve eso, descansan por lo menos 7 días para volverse a encontrar de nuevo.


El hándicap es muy distinto también. Allá no hay índice, son caballos perdedores de 3 años con otros perdedores; ganadores de una con ganadores de una y condicional 1 y 2; después para caballos de cuatro y más años; ganadores de cuatro o cinco o hasta seis carreras y de ahí para clásico, y ahí van subiendo los hándicaps. Es muy distinto no hay índice uno, dos, tres.


La escala de peso es muchísimo más distinta, acá es más fácil, en el sentido que en Venezuela el profesional tiene que hacerte 50 kilos para poder correr con 52 kilos con todos los aperos. Es mucha la diferencia, aquí hasta con 54 kilos en adelante se puede. La diferencia es muchísima.


¿Qué piensas de los otros jinetes venezolanos qué están triunfando en Estados Unidos? Hemos visto varios que les está yendo bien en otros países que no son Chile


- Bueno, a mí me tocó correr con esos jinetes con Misael Jaramillo, Leonel Reyes Ramos. Entre ellos hay una camada de jinetes muy buenos como: Hernández, José Antonio García, Junior Alvarado, fueron con los que yo me medí e incluso la segunda carrera que gané, me tocó ir al hipódromo grande que era el de Caracas y le gané a Misael Jaramillo y a Castillo. Fue un final de cuatro caballos, en el medio, pagando 38 pesos. Los grandes favoritos eran ellos. Debuté ganando altiro con el caballo Capelita. No se me olvida nunca porque le gané a cuatro jinetes buenos.


¿Y quieres volver algún día a Venezuela?


- De paseo nada más, pero todavía no tengo pensado volver a Venezuela, no porque no quiera, sino que está muy mala la situación allá. Sería ir a perder el tiempo en estos momentos. Yo quiero mi tierra, la amo, la adoro, pero no estoy en la capacidad de estar ahora allá.


¿Por qué decidiste venirte a Chile? ¿Por qué elegiste este país?


- Yo me vengo a Chile porque mis hermanos estaban acá. Eran un gran apoyo, pero había un primo mío que se había venido antes que yo y me hizo el camino. Julio Limonta, que le gustan mucho los caballos me decía: “Vente, acá tienes opción”, porque veía las carreras y sabía que yo tengo material para correr. Siempre han tenido buena visión de mí, pero no me han dado las oportunidades que realmente necesitaba para demostrar, porque un jinete no te puedo demostrar que es bueno si no te dan oportunidades.


¿Fue muy duro emigrar de tú país y llegar acá?


- En realidad, sí, porque tuve que dejar mi familia, tuve que dejar un niño de 2 años y tuve que dejar mi esposa embarazada que ya estaba casi a punto de tener el bebé. Pero tenía que hacerlo porque estaba muy mala la situación.


¿Cómo te recibieron los chilenos?


- En realidad, me recibieron bien, yo cuando llegué me tendieron la mano. Nada que decir, claro, como en todos lados hay gente buena y gente mala, pero más fue la gente buena que tuvieron voluntad de ayudarme.


¿Y fue muy difícil estar sin tu familia en un principio?


- Sí, pasaba todo el día pegado en el teléfono para tratar de comunicarme porque era la única forma de mantenerme en contacto con ellos. Hablando se te salían las lágrimas porque no podías verlos y estaban tus hijos allá. Es bravo.


¿Cuánto tiempo después llegaron?


- Al año, por eso me sacrificaba bastante, trabajaba en una panadería. Iba en la mañana al Hipódromo Chile, trabajaba hasta las 8 o 9 de la mañana y de ahí me llevaba Don Pedro Carrasco, que es muy amigo y me tendió mucho la mano, hasta la panadería donde trabajaba y ahí terminaba hasta las 7 de la noche. Era duro.


¿Cuál fue el momento más difícil que viviste desde que llegaste a Chile?


- Cuando tuve la primera rodada, me caigo yo y a los dos meses venía mi familia, ya tenían el pasaje comprado ellos. Cuando llegaron, yo estaba fracturado y tenía que pagar arriendo. Con la fractura yo no estaba 100% capacitado para correr, pero hice terapia todos los días, me esforzaba el doble e incluso se me estiro el nervio radial y me costó el movimiento de 3 dedos y no tenía fuerza, así me amarraba las riendas, no decía nada y corrí y gané varias carreras. Aunque igual tiré varias carreras también, pero era por el desespero de que estaba tu familia y tenías que salir adelante.


Claro que al final lo que mucha gente no sabe es que un jinete, si no corre, no tiene dinero.


- No, tenemos ninguna entrada. Las licencias las pagan al mes y en aquel tiempo, cuando yo me caigo la licencia era de $250.000 y eso me costaba el arriendo, sin poner los gastos comunes del departamento y la comida.


En la época de la pandemia los hipódromos estuvieron cerrados varios meses, ya que por obvias razones no se podía correr. ¿Cómo pudiste subsistir en ese período?


- Le doy gracias a Dios, primeramente, porque gané muchas carreras y tenía un fondo personal y con eso me mantuve. Además, yo nunca paré, todos vieron que estuve trabajando toda la pandemia, porque los caballos no pueden estar parados tampoco y somos atletas, aunque no nos pagarán. Tuvimos una que otra ayuda de algún propietario, que tenía la iniciativa de traer un mercado, pero eso era todo.


Hemos visto en las redes sociales que has formado una amistad con otros jinetes venezolanos como Luis Rojas, que corren en distintos puntos del país. ¿Cómo surgió esa amistad?


- Con el ‘Lucho’ tenemos una amistad desde que estamos en Venezuela. Hemos tenido buen estatus, buena comunicación. Somos muy amigos, de hecho, el que trae a Luis Rojas a Chile, soy yo. Cuando me caigo y me operan, yo lo traje a Viña para que me ayudará. Él estaba en Perú corriendo, había ganado dos carreras, pero le estaban poniendo problemas a los venezolanos allá y tuvo que venirse. Yo le deposité para el pasaje, se vino y comenzó a ayudarme acá, después se fue a Conce a correr. Con Wilbert León también tenemos una muy buena amistad, con Nomar Oliveros y con (Diego) Carrasco igual. Somos buenos conocidos desde Venezuela.

Luis Rojas se ha consagrado en Concepción.
Luis Rojas se ha consagrado en Concepción.

¿Qué opinas sobre que algunos jinetes extranjeros, como el mismo caso de Luis Rojas, no puedan correr en los hipódromos centrales?


- Es un poco frustrante porque a las personas que trabajan de verdad, yo creo que debieran darle la oportunidad y ellos lo han demostrado. Creo que se lo han ganado con su trabajo y dedicación todos los días en la cancha y han dado resultado. Hay muchos colegas, no es por mal poner a ninguno, pero hay decir las cosas como son, a veces adquieren un compromiso y no son capaces de cumplirlo al final del día.


Entonces hay personas que de verdad quieren cumplir con esos compromisos y no se les da la oportunidad. Dicen que es por el cupo y está bien que hay que respetarlo en todo momento, pero hay muchos jinetes que no están respetando el cupo de cumplir una monta, de cumplir un compromiso hasta el final.


¿Después de tantos años acá te sientes un chileno más?


- Ya perdí hasta el acento venezolano (entre risas) pero sí. De hecho, me han preguntado si quiero volver a Venezuela y yo prefiero quedarme acá. Me gusta Chile, me acomodé bien a este centro de carrera, a la gente chilena. Además, tengo muchas amistades, jinetes chilenos que me quieren muchísimo y el público también me quiere mucho también acá en Chile, creo que me he ganado ese sentimiento.


Cuéntanos, ¿Cómo es un día de carreras en tu vida?


- Tengo mi propio gimnasio aquí en la casa. Yo ahora no troto afuera, tengo trotadora, tengo todo lo que necesito para estar activo y mantenerme en el peso. Un día normal para mí, no hay, porque tengo que esforzarme para bajar por carrera; desayuno, almuerzo y ceno todos los días. No me cohíbo de comer. Todos los días tengo una rutina de 45 minutos de trote y los días de carrera me quitó 1 kg o kilo y medio, para así todos los días religiosamente poder comer. Y ustedes me ven que yo vengo arriba de los caballos y arreo hasta pasado la meta y pego. Ahora cuando un caballo no trae ningún tipo de opción, soy de los jinetes que se levanta y que el caballo llegue a la meta como tenga que llegar; no mato a los caballos a palos, pego lo justo y lo necesario.


¿Qué es lo más complicado de ser jinete?


- Es el peso y que pierdes la vida social con tu familia. Acá en Chile son 6 días de carreras semanal, tienes libre el domingo y solo a veces. Y el domingo a veces quieres llegar a tu casa y descansar, pero también hay que dedicarles tiempo a los niños, sacarlos a pasear un rato porque no son tan poco unos presos que tú tienes en la casa. Entonces, a veces yo me los llevó a las carreras, pero no es lo mismo, porque no es como otras familias que dicen vamos al cine y allá vamos. No es una vida normal, si vamos al McDonald's, ellos se pueden comer su hamburguesa y uno tiene que cohibirse y comerte una ensalada. Tienes que prohibirte de muchas cosas, que ellos a veces no entienden. Si vas a salir, no le vas a decir “no te puedes comer eso”, porque son niños, el que tiene el trabajo soy yo. Entonces, a veces pasa la cuenta en las familias. Pero a veces tenemos esposas que nos entienden y son de esas guerreras, hay muchos de mis colegas que han pasado por la situación donde pasan todo el día en la calle y la mujer piensa “anda con otra”, también se presta para eso, donde nos paramos en la casa.


Eso es lo que no ve la gente cuando critican a los jinetes, eso no lo ve el apostador cuando a veces tira garabatos o insulta...


- Sí, me ha tocado y yo soy uno de los jinetes que siempre interactúa con el público, salgo, me preguntan, les respondo, pero me ha tocado otros tantos que te echan una aniña y eso que yo trató de orientarlos lo mejor que pueda de mis caballos. Pero por otras personas, a veces pagan los demás donde se portan mal, aun así, ellos no saben qué problema tiene uno, no saben si comiste bien, el ánimo tuyo a veces está así porque no desayunamos bien, no almorzamos. Sí hay una rodada y hay que operar, es complicado y son muchas cosas que ellos no saben.


A veces dicen la regaló. Es muy fácil decirlo, pero no saben que uno en la mañana se para a las 5:30 de la mañana, trabaja primero los caballos, después viene a trotar y después te vas a las carreras hasta las 9 de la noche y uno es un robot prácticamente. Abusamos de nuestro cuerpo, nosotros lo sobre exigimos 200 veces más de lo que se debería.


Todos hemos escuchado tu popular frase “el de la casa” ¿Qué significa y por qué la gritas cada vez que ganas?


- Mira es que yo me siento como si estuviera en casa, entonces yo me veo ganar y a mí me acomodó decir como que yo soy de la casa también, yo soy de aquí de Chile prácticamente. Por eso, siempre digo “el de la casaaaaaa”, es por eso me siento en casa aquí, estoy muy cómodo con ustedes. Los chilenos me recibieron con mucha alegría. Me siento bien, me siento como que estoy en Venezuela.


Siempre vemos a tu esposa Carla y tus hijos acompañándote en cada reunión


- Si los sábados, más que todo en el Chile.


¿Y qué significa el apoyo de ellos para ti?


- Mucho (se le llenan los ojos de lágrimas) porque ellos ven lo que yo me esfuerzo y es mi moral, son mi vida ellos. Yo todo lo que hago es por qué tengo que darles un buen ejemplo a mis hijos y cuando estén grandes, tengan donde vivir y donde estar. Lo que hago cada día es para ellos.

Luis Rodríguez en el Sporting. Indice 1
Luis Rodríguez en el Sporting

¿Cuál es la victoria que recuerdas con más cariño desde que llegaste a Chile?


- Nick Blue, fue mi primera victoria en Chile, un caballo que era más fuerte de una mano que de otra y las orejas las tenía chuecas. Y me dieron la oportunidad de montarlo porque yo lo galopaba todos los días, había sido favorito varias carreras y donde no lo conocían o lo retiraban o no cumplía. Justamente me dan la patente de jinete unas semanas atrás y debuté llegando segundo, tercero y a la siguiente semana me dieron ese caballo. Ahí gané como por 5 cuerpos y desde ese momento me fui para arriba.

Primer triunfo de Luis Rodríguez en Chile.
Primer triunfo de Luis Rodríguez en Chile.
Bautizo de Luis Rodríguez en el Valparaíso Sporting.
Bautizo de Luis Rodríguez en el Valparaíso Sporting.

Tengo caballos regalones con Enders gané 7 carreras, también está Bone less, el caballo con el que más ha ganado carreras, 9 triunfos; con Lucy in the Sky gané 7; Vine Vide Vinci es otro caballo que ha ganado 8 carreras conmigo.

Bone Less (Stud Mayfer y Tata Pato) ganando con Luis Rodríguez.
Bone Less (Stud Mayfer y Tata Pato) ganando con Luis Rodríguez.
Luis Rodríguez ganando con el mítico Vine Vide Vinci en el HCH.
Luis Rodríguez ganando con el mítico Vine Vide Vinci en el HCH.

He ganado clásicos también, tengo varios clásicos y en buenos finales, todos los clásicos que he logrado, le gané al loco Chalo (Gonzalo Ulloa), a Jorge González, a (Jaime) Medina, que son jinetes de alta categoría acá. Me ha tocado medirme con ellos y les he ganado. Es una satisfacción. De hecho, el chalo una vez me felicitó y me dijo, con el perdón de la palabra, “Cabro qlo, como cuesta pasarte en un final, mis respetos” (sic).


(Javier) Guajardo también me ha felicitado varias veces, ese es para mí es uno de los jinetes que más cuesta ganarle un final y yo se los he ganado. Tenemos buena relación, después de que cuando yo llegué me hiciera perder un clásico y quedé segundo. Luego de eso, lo dejé 3 semanas metido, no lo dejaba, donde lo agarraba, lo dejaba metido, quería puro pegarle y el secretario Juan Rodríguez, me decía “cabréate ya, deja a Guajardo tranquilo”. Yo decía que no lo iba a dejar hasta que no me pidiera disculpas porque está bien querer ganar una carrera, pero no de mala intención, así de salir a buscar y llevarte pa’ allá de segunda. Después nos encontramos en el sauna un día, estábamos los dos rebajando peso y le digo: “Oye ya suéltame weon, me hiciste perder un clásico no comiste tu ni comí yo, pero tú por weon” y ahí nos dimos la mano y ahora somos súper amigos y llaves. Al final las cosas de carrera uno tiene que dejarlas ahí, pero a veces se queda fijado también.


Es muy difícil para un preparador elegir un jinete, ¿por qué crees que confían en ti?


- Yo soy muy sincero: no tengo el mejor estilo para correr, pero te hago rendir un caballo. Puedo llevar la cuarta opción de la carrera y siempre estoy decidiéndolas y me ganó las cosas con trabajo todos los días, porque saben que yo trabajo harto. Yo creo que esa ha sido la clave de haber llegado tan alto, ya voy casi para las 500 carreras en menos de 4 años, con la fractura que he tenido, sacando eso son como 3 años corriendo y voy en un ritmo bueno. El año pasado gané 145, el antepasado 125 y así cada año me he venido superando. No es fácil, ganar una es difícil, imagínense como será ganar 145 carreras


¿Qué te diferencia del resto de tus compañeros?


- Lo alegre, los otros andan rabiosos todo el tiempo, yo los hago reír a toditos porque ando tirando la talla, ando golpeando las puertas para crear un ambiente distinto, con todos así mal encarados no sirve. Yo creo que la alegría viene siendo lo que me diferencia de ellos.


Para terminar ,¿qué mensaje le enviarías a todo el público que en cada reunión te demuestra su cariño?


- Ante todo, mucho respeto al público chileno que me apoya y me brinda la confianza y atención hacia mi persona. Yo estoy sumamente agradecido porque aparte de eso, la hípica también la hace el público, ellos te ayudan a tirar para arriba cuando tienes esos bajones, te dan ánimo. Yo tuve un bajón, en los últimos días, me vine, así como a fondo y el mismo público me veía y me preguntaban “¿Qué te pasa Rodríguez?”, “Vamos, arriba el ánimo” y yo me despertaba un poco y trataba de sacar la cara adelante. Yo creo que es fundamental el público en la hípica.-

Luis Rodríguez , jinete venezolano en Chile
Luis Rodríguez

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